Iglesia Cristiana Misionera El Camino
Anunciando el camino a la cruz

Servicios

Domingo 9:30 Escuela Dominical

Miércoles 7:00 Culto de Oración

 

Cuerpo de ancianos

En noviembre de 2007, fueron nombrados y confirmados por la congregación el cuerpo de ancianos que hoy laboran, hombro a hombro junto con el Pastor Manuel Carvajal en la obra. Esta conformado por los siguientes varones:

  1. Melvin Alvarez 
  2. Lidio Donato Caderón
  3. Gilberth González Torres

Ellos cumplen la función de velar por el cumplimiento de las enseñanzas de acuerdo a la sanadoctrina bíblica y por el crecimiento de la congregación. Asimismo, utilizan como fundamento para su labor, las enseñanzas la Carta del Apóstol Pablo a Timoteo sobre el tema, así como otras referencias bíblicas que apoyan esta gestión. A continuación, los testimonios de cada uno de ellos.

Lidio Donato Calderón

Creía que era una persona muy buena y que por esa razón iba de seguro rumbo al cielo, a pesar de que no vivía una vida muy santa, más vinieron problemas a mi vida y me cuestionaba si valía la pena aguantar, sufrir, pensando si realmente existiría un Dios que lo veía todo, por lo que dudaba sobre su existencia.  

Cansado de tantos problemas traté de buscar a Dios pero no lo encontré porque asistí a grupos de personas religiosas pero tampoco me hablaron la verdad puesto que ni ellas conocían a Dios. 

 

Siendo joven me hablaron de entregarle mi corazón a Jesucristo, pero no entendía cual era el significado de ello y pensaba que iba a perder mi libertad. 

 

Asistí a un concierto “cristiano”, y me impactaron las personas que participaron, ya que eran personas que habían alcanzado mucha fama pero ahora se encontraban cantando para Dios, un miembro de un grupo contó como cansado de vivir una vida vacía, se encontraba con un arma en la mano dispuesto a suicidarse y tocaron a su puerta y le hablaron del amor de Dios y su vida cambió porque conoció a Jesucristo. 

 

Atendiendo una solicitud de mi hija mayor, quien en ese momento tenía doce años, asistí a un grupo de oración en una casa, realmente me impactaron  mucho las personas que estaban en ese lugar ya que pude notar en ellas un gozo y una paz que yo no tenía, Dios uso ese grupo de oración para que yo entendiera  el evangelio y fue así como  ya no pude resistir más y rendí mi vida a Jesucristo, a la edad de 37 años.   

Gilberth González Torres

  Nací en mayo de 1966, en el seno de una familia cristiana, con mi padre siendo Pastor de la Iglesia Bíblica de Villa Esperanza en Pavas al lado de mi madre y dos hermanas, una mayor y otra menor que yo. Mi infancia y juventud, las disfrute trabajando en el servicio en la iglesia haciendo todo tipo de labores, desde limpiar las bancas (sillas), limpiar la iglesia, hasta enseñanza a jóvenes y otras labores relacionadas.

Recuerdo que por ahí de 1974, a la edad de 8 años, asistí a una campaña evangelística que se realizó en la Iglesia Bíblica Emanuel en Hatillo, cuando esta todavía era una carpa de circo y durante la predicación y llamado que hizo el predicador en aquel entonces, decidí recibir a Cristo como mi suficiente y único Salvador personal.

Me casé el 21 enero de 1989 con Carolina Castellón, mi actual esposa, y Dios nos bendijo con el nacimiento de Abigail en mayo de 1990 y Andrés en junio de1993. Mi esposa, recibió a Cristo antes de nuestro matrimonio asistiendo a ECU (Estudiantes Cristianos Universitarios) cerca de la Universidad de Costa Rica y mis hijos, recibieron a Cristo a edades tempranas de su vida y hoy día sirven en diferentes ministerios de manera voluntaria.

Doy gracias a Dios por haberme rescatado desde muy pequeño y haberme permitido el privilegio de servirle en diferentes lugares, pero sobre todo, de ser el hombre que Dios ha querido que sea, para honra y gloria de su nombre y para bendición de mi familia.

Uno de mis versículos predilectos es Josue 1:9. "Mira que te mando que te esfuerces.." y me recuerda constantemente, el esfuerzo que debo realizar por seguir en esta carrera de larga distancia que nos enseña el apóstol Pablo, y tengo la esperanza que algún día, llegue a obtener la corona incorruptible que Dios preparó para sus hijos.