¿Qué posición debemos tener ante la moda?
INTRODUCCION
esde que Adán y Eva se dieron cuenta
que estaban desnudos y Dios los vistió con túnicas de pieles, todo el mundo usa ropa (Gn.
3:7,21). Existe cierta confusión sobre cuánta ropa porque Dios no estableció medidas sino
principios y estos dependen de la cultura y del sentido común. La cultura cambia. Por
ejemplo, los judíos por muchos siglos creían que el cabello de la mujer era muy seductor, y
por lo tanto, tenía que taparse hasta en la casa y sólo el marido podía mirarlo. Cien años
atrás era indecente la mujer que enseñara sus piernas en público.
RECUENTO DE LA MODA
n el siglo primero de la era cristiana ya se disponía de tejidos de
distintos tipos y colores. Los romanos acaudalados importaban sedas de la India o de la
China, pese a que el transporte encarecía tanto la tela que se vendía al mismo precio que el
oro. Otro género muy apreciado era la lana teñida de Tiro, que podía llegar a costar
2.000 denarios el kilo, lo que equivalía al salario de seis años de un trabajador de
término medio. Gracias a los nuevos tintes y tejidos, las mujeres romanas adineradas podían
llevar estolas —túnicas largas y amplias— de algodón azul de la India o seda amarilla de la
China.
Aunque cada cierto tiempo surgían nuevos estilos, antiguamente era
fácil que una prenda costosa estuviera de moda toda una vida. Los cambios se producían con
lentitud y, por lo general, afectaban solo a la nobleza. Sin embargo, con la llegada de la
revolución industrial, la moda empezó a influir también en el modo de vestir del
pueblo.
Durante cientos de años fueron los monarcas y los nobles los que
marcaron las pautas de la moda. En el siglo XVII, Luis XIII, rey de Francia,
decidió ocultar su calvicie con una peluca. Al poco tiempo, los nobles europeos
comenzaron a afeitarse la cabeza y seguir su ejemplo, imponiendo un estilo que duró más de
una centuria.
En el siglo XIX, las revistas femeninas comenzaron a promocionar
las nuevas tendencias e incluso a ofrecer patrones económicos para que las mujeres pudieran
confeccionarse su propia ropa. Con la llegada del siglo XX y la popularidad del cine y
la televisión, las estrellas de la pantalla se convirtieron en ídolos internacionales y
empezaron a imponer la moda. Lo mismo sucedió con los músicos famosos, los cuales
pusieron en boga estilos radicales que la juventud no tardó en imitar. Hoy día, la
situación apenas ha cambiado. Los anunciantes se valen eficazmente de desfiles de modelos,
atractivas revistas de papel satinado, carteleras, escaparates y anuncios televisivos para
crear una demanda de prendas nuevas.
En la actualidad son los jóvenes, y no los ricos, los más
apasionados de la moda; de hecho, millones de ellos se compran ropa todos los meses.
La industria de la confección produce anualmente vestimenta por valor de cientos de
miles de millones de dólares. Ahora bien,
¿oculta la moda alguna trampa?
CURIOSIDADES DE LA
MODA
lgunas prendas que hoy se consideran comunes y corrientes fueron en su
día el último grito de la moda.
- La camisa de vestir masculina y la corbata causaron furor hace más
de un siglo.
- El suéter femenino se puso en boga en la década
de 1920.
- Los jeans ganaron popularidad entre los jóvenes manifestantes de
los años cincuenta y sesenta, pero hoy en día los lleva gente de distintas edades en
diferentes ocasiones.
- El kimono, que empezó a usarse alrededor del
año 650 A.C., ha sobrevivido hasta nuestros días.
LA TRAMPA DE LA
MODA
a industria de la moda se nutre de dos deseos elementales: el de tener
cosas nuevas y el de ser aceptado.
Quienes se toman la moda demasiado en serio a
veces se preocupan en exceso por su aspecto. Las modelos de las pasarelas por lo general son
altas y delgadas, y se nos bombardea con su imagen constantemente. El físico “perfecto”
lo vende todo, desde automóviles hasta confites.
En una encuesta mencionada en la revista
Newsweek reveló que el 90% de las adolescentes de raza blanca de Estados Unidos
están descontentas con su físico. El Centro de Investigación Sociológica de Gran Bretaña
señala que menos del 5% de la población femenina puede alcanzar el peso y la talla
ideales que promueven los medios de comunicación.
Sin embargo, el mundo de la moda oculta un lado oscuro que
no debe pasarse por alto. Los compradores pueden verse atrapados en un ciclo
interminable de comprar y desechar en su afán por actualizar su guardarropa. Al fin y al
cabo, la industria sigue creando nuevos estilos a más no poder. Esto no es
casualidad, pues las grandes firmas ganan más dinero cuando la ropa queda anticuada
rápidamente. Como dijo la diseñadora Gabrielle Chanel, “la moda se crea para que pase de moda”. De esta
forma, los consumidores incautos se sienten obligados a comprarse ropa solo para mantenerse
al día con las nuevas tendencias.
Como hemos visto, la moda tiene su lado bueno y su lado malo. Aunque
satisface nuestro deseo de lucir bien y de estrenar ropa, también promociona estilos
radicales que pudieran dar una falsa impresión de nosotros. Además, si atribuimos una
importancia excesiva a la apariencia, pudiéramos caer en el error de pensar que nuestro valor
como individuos depende de nuestra imagen y no de las cualidades internas que poseamos.
“Habría que empezar a valorar más la eficacia de las personas y su interior que el simple
envoltorio”, dice Nieves Álvarez, citada anteriormente. Sin embargo, es probable que eso
tarde en suceder. Entonces, ¿cómo podemos tener un punto de vista equilibrado de la
moda?
LA PERSPECTIVA BIBLICA DE LA
MODA
a Biblia dice que Dios “todo lo ha hecho bello a su tiempo”
(Eclesiastés 3:11). Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para comprobarlo.
De hecho, también percibimos esa belleza en los seres humanos. Por eso, los diseñadores
de ropa tratan de realzar nuestro atractivo con sus creaciones. Sin embargo, como se ha visto
anteriormente, la industria de la moda ha cambiado el concepto de belleza. Está claro, pues,
que no es sensato permitir que el actual concepto de belleza del mundo nos presione para
que nos adaptemos a él.
El
Creyente debe regirse por un patrón superior a la moda, la Palabra de
Dios.
Vamos a ver algunos principios bíblicos que deben regir en nosotros
por la moda:
§ No traspasar los límites establecidos.
Hoy día cada vez más vemos a hombres vistiéndose como mujeres y a
mujeres perdiendo el pudor mostrando partes que no deben de mostrar. La Biblia en Dt. 22:5
nos da una clara indicación de que el hombre debe de vestir como tal, y la mujer de manera
femenina.
Este es un punto donde las mujeres deben de cuidar su belleza interior
antes que la exterior. Pr. 7:10; 1 Ti. 2:9,10.
Los varones por su lado debe de buscar tener un porte masculino, pero
la moda cada día promueve prácticas entre los varones que eran típicas de las mujeres:
teñirse el pelo, pintarse las uñas, usar aretes entre otras cosas.
Pero entonces surge una pregunta ¿quién establece el parámetro?, esto
nos lleva al siguiente punto.
§ No imitar las costumbres paganas.
Dios prohibía a los israelitas que imitara a los costumbres
abominables de las demás naciones (Lev. 18:30).
Este es uno de los problemas que enfrentan los cristianos cuando
deciden ir tras la moda.
Haz una encuesta rápida de cuánto de la moda es claramente contrario a
la Palabra de Dios. Unos ejemplos que podés mencionar son:
o Los tatuajes. Lv. 19:28; 2 Co. 6:15-18
o Los persing. Lv. 19:28
o La ropa que muestra más allá del pudor. 1 Ti. 2:9
Los cristianos deben de distinguirse del mundo por tener a Cristo en
el corazón que, a la vez, se refleja en su forma piadosa de vestir. Si la moda cambia y todos
los mundanos usan ropa modesta, ¡Amén! Pero cuando la moda no es buena, imitarlos lo
convierte a uno en un amigo del mundo,
Cada vez que quiera seguir la moda a pesar de saber que estoy en
violación de principios bíblicos de la Palabra de Dios debo saber que mi problema está en mi
amor por el mundo vs Dios. Stg. 4:4,5; 1 Jn. 2:15-17.
Ro. 12:1,2 nos dice que el cambio no debe empezar en nuestro exterior
esto será consecuencia de un cambio en mi mente “transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento”, debo ver el mundo como lo que es y luego decidir no tomar su forma.
Cuando tengo esto en claro no tendré problemas en decidir que comprarme o ponerme. Debo
preguntarme: ¿es mi estilo de ropa mundano?, ¿mi vestimenta marca una diferencia con el
mundo?
El vv.1 nos dice que debemos presentar nuestro cuerpo en sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios, aquí nos habla directamente que lo que debo presentar al
Señor, es mi cuerpo, no sólo mis aspiraciones, metas, deseos, etc., sino que yo mismo soy
aquello que el Señor desea que ponga en el altar
para no tomar la forma del mundo.
§ No ser de tropiezo.
No se debe ser piedra de tropiezo para otros, ni a los hombres ni a
otras mujeres que van a imitar tu vestir (Lc. 17:1-2). Como el hombre no debe mirar a una
mujer para codiciarla (Mt. 5:28) la mujer no debe vestirse para incitar las miradas. Algunos
hombres van a tener pensamientos impuros no importa como se vista la mujer, pero ningún
hombre normal puede mirar a una mujer con poca ropa por mucho tiempo y no tener pensamientos
impuros.
§ Satisfechos con lo que tenemos.
En más de una oportunidad valoramos a una persona por la marca de
ropa, tenis que anda, por ejemplo; o bien, valoramos un regalo si es Nike,
Adidas.
La Biblia nos dice en Mt. 6:11 que nos dé el pan de cada día, así que
si tengo en mi casa para mañana soy millonario. En 1 Ti. 6:8 nos dice que debemos estar
satisfechos con lo que tenemos. Entonces ¿por qué nos es tan importante la marca de una
determinada prenda?
CONCLUSION
a moda es efímera por naturaleza. Incluso en el mejor de los casos,
las nuevas tendencias solo nos embellecen por un tiempo. Es más, cualquier buena
impresión que podamos causar se desvanecerá rápidamente si nuestra personalidad
no complementa nuestro aspecto. Recordemos que “el fruto del espíritu” —con cualidades
como el amor, el gozo, la paz, la gran paciencia, la bondad y el autodominio— nunca pasa de
moda (Gálatas 5:22, 23; 1 Timoteo 2:9, 10).
En una sociedad donde la imagen a menudo cuenta más que el yo interno,
los cristianos deben tener presente este sensato recordatorio bíblico: “Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el
cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros
corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.” (1 Juan 2:16,
17)
Preparado
por:
Pastor Manuel
Carvajal
Iglesia Cristiana Misionera El
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